martes, 7 de agosto de 2012

Poco a poco

Hoy iba a ser un día más relajado pero al final no hemos parado, como siempre.

Lo primero que hice esta mañana es enviar el mail de aceptación a mi nuevo curro. Me contestaron en seguida con los detalles pormenorizados de todas las condiciones, las ventajas y demás; y en principio, mañana me envían el contrato por mail para firmar. El viernes tenemos que ir a Hacienda a que nos den el Sofinummer, que es una especie de NIF por el cual te fichan como ciudadano residente temporalmente; cuando consigues una vivienda en la que registrarte en el ayuntamiento, pasa a ser el BSNummer que es como un número de empadronamiento. Todo esto es un rollo patatero que está mucho mejor explicado en otras webs y no tiene demasiado interés para el que no viva aquí.

El caso es que como teníamos dudas, ya que ahora sí tengo una oferta de trabajo, fuimos al consulado de nuevo a preguntar cosas. Una vez más tuvimos suerte porque aún no había llegado el mogollón (llegaron cuando nos íbamos). Cuando subimos a donde nos atendieron la semana pasada, las dos señoras nos reconocieron en seguida; y hasta me preguntaron qué tal me había ido la entrevista. Les dije que me habían ofrecido el trabajo y se alegraron un montón, y hasta nos felicitaron con los tres besos de rigor en Holanda (sí, aquí son 3 nada menos). Estuvimos un rato enterándonos de detalles y asuntos muy prácticos. Por ejemplo, el tema de cuánto te retienen del sueldo (que es complicado porque es un sistema escalonado), el tema del seguro médico (la compañía para la que trabajo tiene un acuerdo con una empresa así que me ahorro el busque-y-compare), y resulta que hasta podremos pedir la ayuda por hijos, que yo pensaba que ni la olías hasta que llevabas un tiempo cotizando. Vamos, todo buenas noticias, hasta lo de los impuestos, que yo pensaba que sería más aún.

Luego salimos a una inmobiliaria que tiene un piso en alquiler que nos interesa mucho porque está a medio camino entre el colegio y la oficina. Como por mail no han contestado, decidimos plantarnos allí. No está muy lejos, justo al lado de un parque que no conocíamos, el Beatrix Park, tan bonito como todos los que ya hemos visto. Es increíble la cantidad de parques, plazas y jardines que hay en esta ciudad. Por desgracia, nuestro gozo en un pozo: en el (supermegaguay) edificio donde se supone que estaban la recepcionista me indica que a) se mudaron hace ya un año, y b) me agradecería mucho que cuando los visite les recuerde "una vez más" que no han actualizado su dirección en la web y aparece gente como yo buscándoles donde ya no están. Le dije que les daría recuerdos suyos si alguna vez doy con ellos. Para más ironía, resulta que se han mudado cerca de la estación central, con lo que recorrimos la ciudad de cabo a rabo para nada salvo ver la zona, que es precisamente donde está el piso.

Ya casi era la hora de ir a comer. Hoy comíamos con nuestra amiga, una de sus vecinas y los niños de esta última, un poco más pequeños que Javi. Nos perdimos un poco por el camino pero así vimos la zona donde está el famoso piso que queremos visitar, y nos encantó. Ojalá salga. Llegamos un poco tarde pero sanos y salvos, y como nos habían recomendado la pastelería belga que hay en su barrio, paramos rápidamente a comprar una tarta para la comida. Aquí el pan y la bollería más famosos no son los franceses sino los belgas; por todas partes anuncian "bocadillos belgas", "pastelitos belgas", y "auténtico pan belga" como lo más de lo más. El sitio es precioso y la bollería, el pan y las tartas, espectaculares. Elegimos una de cerezas y pistacho con crocante que resultó ser totalmente adictiva, y subimos a casa de nuestra amiga con el botín.

Es un piso precioso, muy luminoso y acogedor. Comparado con el tamaño habitual de piso holandés, es grande. Eso sí, tiene las clásicas escaleras holandesas más empinadas que una pared. El método clásico para usarlas es subir usando manos y pies coordinados (al estilo escalera de submarino) y bajar dando volteretas y cubriéndose la cabeza cual bicho-bola. La idea de subir un carrito o un mueble por ellas da escalofríos, y de hecho muchas casas aquí tienen aún la polea en fachada para subir cosas por las ventanas en vez de por el hueco de escalera.

Al final comimos en la casa de la vecina y fue una comida estupenda, hablando un poco de todo. Luego seguimos nuestro camino porque habíamos quedado con un vendedor de la maravillosa web Marktplaats (sin la que ya no puedo vivir), para comprarle a Irene una sillita para ir en bici. Hasta ahora ha ido en la mochila portabebés colgada de los hombros del sufrido Alejandro. Estas sillitas van en el manillar y para un niño pequeño pocas cosas deben de ser más divertidas que ir a toda pastilla en el frontal de una bici recorriendo la ciudad. Deja los paseos en sillita a la altura del betún. Como son homologadas, son caras: suelen salir entre 60 y 100 euros, y el parabrisas aparte; en Marktplaats encontré una por 15 euros con parabrisas (usada, por supuesto) y cerca del centro. En esto los holandeses son como los ingleses, no tienen ningún reparo en comprar y vender de segunda mano prácticamente de todo, mientras que en España somos más escrupulosos con estas cosas. Bueno, yo no, como se puede comprobar.

La persona que la vendía era una señora mayor encantadora que nos ayudó a instalarla. Lo bueno de esto de compra-venta de usados es que conoces zonas de la ciudad que ni sabías que existían, y sobre todo conoces gente que siempre te dan alguna información interesante. Esta señora resultó ser australiana afincada aquí, y cuando le comentamos lo de que buscábamos piso (porque yo no me corto un pelo y le pregunto a todo el mundo) nos dijo que si se enteraba de algo nos avisaba, que ya tenía nuestro mail y número. Nunca se sabe.

La sillita está un poco tocada pero en buen estado general, y sobre todo, viene con parabrisas para que mi pobre niña no se coma todos los insectos de Ámsterdam ni se empape con la lluvia cuando vayamos por ahí en bici. Aquí va una foto de Irene más feliz que una perdiz sentada en su asiento holandés en la bici de su madre (ignorad mi careto de cansancio, fruto del estrés). Aún no le hemos puesto el limpiaparabrisas.



De ahí volvimos a casa por la Haarlemweg, la carretera que une Haarlem y Ámsterdam, y que pasa por un parque (sí, otro más) que también está muy bien, el Westerpark. Descubrimos que han colocado las letras en relieve de"I amsterdam"(el lema turístico de la ciudad) en pleno parque, a ver si nos acercamos a sacarles una foto. Ahora están por todas partes, antes sólo había unas en el Museumplein y era imposible sacar foto sin que saliesen 200 turistas más.

Llegamos en un pispás a la estación y cogimos el ya familiar ferry a casa. Al final nos hemos pasado medio día subidos a la bici (con los kilos de los niños como refuerzo) y eso se nota. Cuando por fin te paras, tienes una sensación de vaivén similar a la de haber ido largo rato en barco, no desagradable pero sí un poco extraña; y por supuesto, las agujetas y cansancio de todos estos días. Mañana vamos a tratar de tomarnos el día con un poco más de calma, con un solo objetivo "serio" que es localizar a la inmobiliaria de marras y ver qué hay por ahí que nos pueda servir. La verdad es que cuando ves casas de gente aquí, te entran más ganas de tener un sitio propio, y además es el siguiente paso necesario para ir cuadrando las cosas.

7 comentarios:

  1. Sonia Rosa Montesinos7 de agosto de 2012, 23:24

    ¡ que guay la sillita de Irene¡, se le va a meter la velocidad en las venas. je,je
    Yo no me quiero imaginar el dolor de culo que tendría montando en bici a todos lados.

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    1. Jejeje, eso es el primer día, luego te curtes.

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  2. Hola chicos,
    realmente tienes carita de cansancio pero te conocemos y hasta que no tengas todo en orden, no habrá descanso absoluto.
    Por lo que podemos leer las cosas marchan muy bien y muy rápido. Todo va cuadrando.
    Descansen un poquito y disfruten de la ciudad. Ánimo! Guaci.

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    1. Efectivamente, esa soy yo... lo malo es que nunca está todo "en orden". Me parece que al final iré al trabajo a descansar de todo lo demás, por lo menos mentalmente.
      Ahora estamos con la búsqueda de piso, que es una pesadilla, pero por mis narices que saldrá también!

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  3. Qué guay la foto! Haarlem..qué recuerdos de cuando estuvimos en Amsterdam. Ainsss...qué envidia me das!!! A ver si hay suerte con el piso que los de la Tulipandi estamos esperando ir a Tulipandia.

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  4. Javi está enorme e Irene parece que conduce ella la bici, con cara de pofesioná y todo con el chupete

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